Transiciones

De un artículo sobre el Aikido y el Zen, el siguiente extracto plantea una visión acerca de los Sesshin, pero también describe fielmente aquellas situaciones en las que uno puede llegar a encontrarse, especialmente tras haber elegido seguir en nuestra vida el camino del desarrollo espiritual.

… podría decirse que es “lanzarse hacia lo extraordinario, habiéndose aislado uno mismo del estilo de vida que hace tiempo en el pasado adoptó.” Aunque en principio los participantes reservan el derecho a ejercer su libertad, si deciden retirarse o renunciar a la disciplina, la mayoría de nosotros escogemos quedarnos por nuestra propia voluntad en un entorno donde la libertad mental y física está restringida por las reglas y condiciones monasteriales —incluyendo las restricciones sobre dormir, comer, caminar, trabajar, sentarse, etcétera.

En esencia, requiere un abandono del ego, la llamada identidad propia, que es un producto de muchas capas de comportamientos, conocimientos, y percepciones adquiridas y acumuladas desde que uno nace —tales como nuestras formaciones genéticas, sociales, culturales, educacionales, ideológicas, profesionales, nacionales y raciales.

Por lo tanto, además de la incomodidad física, para empezar, es común experimentar varios tipos de agitaciones emocionales y mentales en la forma de resistencia, rechazo, ansiedad, desesperanza, arrepentimiento, desespero, hasta la rabia y el odio. Es la lucha existencial del viajero solitario en la oscuridad, asociada con el temor y la incertidumbre de perder el mundo en el cual se sentía seguro, mientras está (en realidad debería ser, siente estar) incapacitado para divisar un nuevo horizonte.

Leer el artículo completo: Una introducción para una discusión en mesa redonda sobre Zen y el entrenamiento en Aikido, por T. K. Chiba, 8º dan, en Aikidosphere.

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El camino de la ciencia de la vida.