Primera clase

Hoy, después de varias semanas de ir al salón a esperar por si alguien se presentaba (claro que aprovechaba el tiempo para hacer mis ejercicios o para meditar), finalmente di mi primera clase formal de Aikido 🙂

¿Mi alumno? Uno de mis sobrinos, jeje.

Todo esto surgió porque mi maestro puso su propio Dojo. Así, tras mudarnos después de acondicionar el local, al poco me preguntó si me interesaría quedarme en donde estábamos antes para comenzar a dar clases ahí. !Claro que sí!

Me comentó que había platicado con la arrendataria del salón y que le había propuesto que yo me quedara para iniciar un nuevo grupo. Como ella me conoce, pues entre otras cosas la apoyé durante dos años por conducir sesiones mensuales de meditación Zen (algo así como un servicio social de mi parte), evidentemente estuvo de acuerdo.

Sí, aún soy cinta blanca, y aunque estoy en tercer Kyu, técnicamente debería ser primer Kyu, sólo que dejé pasar varios años sin presentar examen. En cualquier caso, después de cinco años de práctica ciertamente tengo el conocimiento requerido para iniciar a un principiante en este camino.