Invertir en los mercados de futuros

Este breve tutorial te permitirá conocer en qué consiste y como funciona, esencialmente, el comercio con futuros.

Surgimiento

En Estados Unidos, el intercambio de futuros apareció a mediados del siglo XIX en los mercados de granos: la Bolsa de Intercambio de Chicago (the Chicago Board of Trade) se fundó en 1848, y en las décadas de 1870 y 1880 surgieron las de Intercambio de Café, Algodón y Productos de Nueva York (the New York Coffee, Cotton and Produce Exchanges). Dado el crecimiento e importancia actual de estos centros, uno podría pensar que el comercio de futuros es algo relativamente reciente, sin embargo existe evidencia que en China, hace ya varios miles de años, pudo haberse dado el intercambio de futuros de arroz.

Aunque el comercio de futuros pudiera parecer complejo, en realidad fue resultado natural de mantener una fuente de productos naturales a lo largo de un año. Para comprender cómo y por qué surgió este tipo de comercio, trasladémonos unos siglos atrás y observemos la situación entre un agricultor de trigo y un productor de pan.

Mercado al contado

Inicialmente ambos se reunirían en cierta época del año con la esperanza de obtener un precio conveniente, pero como el intercambio sólo ocurría en el llamado mercado al contado (spot market), o el mercado en donde el comprador le paga cierta cantidad en efectivo al productor para obtener la entrega inmediata de un producto básico (commodity), ninguno tenía manera de establecer de antemano el precio: ambos corrían un riesgo en cuanto al mismo. De hecho, el mercado al contado es lo que se denomina un intercambio de suma-cero (zero-sum trade), ya que si los precios son muy altos o muy bajos, el comprador o el vendedor se beneficiará a expensas del otro.

Contrato por adelantado

Debido a esa situación, y para protegerse, agricultores y comerciantes empezaron a comprometerse para el intercambio futuro de grano por efectivo. Por ejemplo, el agricultor podría establecer con el comprador venderle en Julio 10,000 bushels de trigo a 2 UM el bushel.

Al principio este acuerdo debe haber sido únicamente de palabra, pero no pasó mucho tiempo para que se realizara de forma escrita. El contrato escrito de compra-venta futuro, o contrato por adelantado (forward contract), se convirtió en un mecanismo conveniente para ambas partes, ya que además de permitirles planificar y tener asegurada la transacción, también podía utilizarse como colateral para obtener un préstamo bancario.

Hasta este punto, el riesgo de precio (price risk) puede aparentar haber sido resuelto, sin embargo, las diversas variables involucradas en la producción y el comercio, fuesen condiciones climáticas o el incremento en el número de productores o de compradores, podían provocar que los precios cambiasen más allá de un margen aceptable, tras lo cual, uno u otro de los contratantes ciertamente buscaría la manera de cancelar el contrato o, de no ser posible, por lo menos evitar la obligación; así, los contratos comenzaron a venderse y cambiar de dueño antes de su fecha de expiración.

Aparte del riesgo por omisión (risk by default) que podía alterar el valor del contrato por adelantado cuando los precios subían o bajaban demasiado para la fecha de entrega, este tipo de contrato acarreaba dos problemas adicionales. Por un lado, la única forma legal de rescindirlo era por acuerdo mutuo, lo cual era poco probable que sucediera cuando el precio había cambiado mucho; y por otro, no era fácil revenderlo, ya que usualmente contenía términos muy específicos, propios de los requerimientos de los contratantes.

Contrato de futuros

Para resolver esos problemas, paulatinamente comenzaron a aparecer los llamados Intercambios Organizados (Organized Exchanges), que además de exigir que los contratantes realizaran un depósito monetario con alguna entidad para asegurar la ejecución del contrato, también definieron el tipo de contratos que comerciarían y los términos que deberían contener. A estos contratos por adelantado estandarizados se les llamó contrato de futuros, o simplemente futuros (futures).

Un contrato de futuros considera cuatro estándares:

  1. producto
  2. cantidad
  3. grado (calidad)
  4. fecha de entrega

Mientras que un contrato por adelantado puede ser emitido para cualquier producto y puede emitirse por cualquier monto o fecha de entrega, el contrato de futuros únicamente se emplea para un producto, cantidad, grado y fecha de entrega específicos.

Si uno desease comprar 1,200 libras de café Robusta para ser entregado en tres meses, ello puede hacerse por medio de un contrato por adelantado, mas no con uno de futuros. A su vez, un contrato de futuros para café Arábica (contratos “C”) en el ICE Futures US (ICE/NYBOT) se negocia por 37,500 libras de grano verde, y los meses de entrega son Marzo, Mayo, Julio, Septiembre y Diciembre. Ni pueden manejarse otras cantidades en el contrato, ni otros meses de entrega. Para el caso del café, el grado de los granos se determina con base en ciertos parámetros y a través de catas.

Actualmente el mercado de futuros es un mercado global que abarca desde productos agrícolas, metales, ciertos alimentos y combustibles hasta monedas e instrumentos financieros como bonos o valores. Cada uno de estos futuros permite reducir aquellos riesgos relativos al negocio en cuestión. Uno puede protegerse contra un cambio en las tasas de interés por comprar o vender contratos de bonos, o protegerse contra variaciones cambiarias adversas por comprar o vender un contrato de moneda.

Especulación

Si bien, los contratos de futuros surgieron como un mecanismo de protección para los agricultores y comerciantes, este mismo mecanismo motivó que gente sin ninguna intención de vender o comprar trigo empezara a comerciar con estos contratos, es decir, sólo eran especuladores esperando comprar bajo y vender alto, o viceversa.

Mientras que un individuo de negocios, por ejemplo un exportador, está expuesto a cierto riesgo y para compensarlo puede cubrirse (hedge) por comprar o vender un contrato de futuros —ya que una ganancia o pérdida en el mercado (spot) puede compensarse en el mercado financiero—, otro individuo puede comprar o vender futuros sin tener ningún interés en cuanto al negocio relacionado con los contratos.

Entonces, los productores y consumidores comerciales de productos básicos participan en el mercado únicamente para cubrise, es decir, para eliminar los riesgos provocados por cambios en la moneda, y los especuladores participan en el mercado, no para cubrirse, sino para obtener una ganancia.

Compra-Venta

A diferencia de otro tipo de inversiones, sean bonos o valores, cuando uno comercia con futuros en realidad uno no compra o posee nada. Uno simplemente especula en cuanto a la dirección futura del precio del producto básico siendo comerciado. De hecho, los términos “compra” y “venta” sólo indican la dirección esperada de los precios futuros. Por ejemplo, si uno fuera a especular con café, uno compraría un contrato de futuros si esperase un alza en los precios, y vendería un contrato de futuros si esperase una caida en los precios.

Como al especulador no le interesa el producto básico por sí mismo, en lugar de recibirlo o entregarlo, éste simplemente compensa (vende si compró o compra si vendió) su posición antes de la fecha de vencimiento del contrato (la fecha pactada de entrega), y gana si el precio se mueve en la dirección correcta, o pierde de lo contrario.

Por ejemplo, si uno considerase que las tasas de interés van a aumentar, uno podría vender (short) contratos de futuros de bonos de Tesoro, ya que los bonos bajan de precio cuando las tasas de interés suben. Si la consideración es correcta, entonces uno podría obtener una ganancia sobre el depósito de garantía.

Es importante comprender que por cada intercambio siempre existe un comprador y un vendedor, y que ninguno requiere poseer el producto básico para poder participar. Cada uno sólo requiere depositar el capital suficiente con una firma de corretaje (brokerage firm) para asegurar que podrá cubrir las pérdidas si su operación pierde dinero.

Contrario a lo que inicialmente pudiera pensarse, los especuladores forman parte vital y esencial del mercado, pues gracias a su participación éste se mantiene activo y líquido. De hecho, en un mercado líquido el número de especuladores sobrepasa al de productores y consumidores (quienes buscan cubrirse), aunque estos últimos usualmente mantienen posiciones abiertas más largas.

Riesgo

Dado que mucha gente ha perdido con el comercio de productos básicos (commodity trading), o comercio de futuros (futures trading), éste tiene la mala fama de ser muy riesgoso para el individuo promedio. La realidad es que sólo es tan riesgoso como uno lo permita o desee hacerlo: hay quienes se acercan a este medio con la intención de volverse ricos rápidamente, pero ese mismo afán los lleva a tomar riesgos muy altos y por ende aumentan su probabilidad de perder. Si uno actúa con cautela, enfoca este tipo de comercio como un negocio y no como un sistema de apuesta, y está dispuesto a obtener márgenes de ganancia razonables, entonces los riesgos se vuelven aceptables y la probabilidad de éxito aumenta.

De hecho mucha gente se ha vuelto rica en los mercados de productos básicos (commodity markets), pues es una de las pocas áreas de inversión en las que un individuo con capital limitado puede obtener muy buenas ganancias en un plazo largo o incluso medio.

Funcionamiento

Para comprender el funcionamiento esencial del comercio de futuros, presentaré un ejemplo con granos de café como producto básico.

Primero debemos conocer las especificaciones para los contratos futuros de café:

  • Tamaño del contrato: 37,500 lb
  • Fluctuación mínima del precio: 0.05 c/lb
  • Valor del contrato: $18.75/contrato

Comenzaré por plantear la situación desde el punto de vista del productor. Él debe vender su cosecha en seis meses y su problema radica en que cualquier baja de precio tendrá un efecto negativo en su ganancia una vez cosechado el grano.

Para evitar gran parte de ese riesgo, él puede establecer una estrategia básica de cobertura corta de producto básico (basic short commodity hedging strategy) en el mercado de futuros de café. Esto le proporcionará cierta protección al actuar como una póliza de seguro contra fluctuaciones amplias en el precio.

Colocar una cobertura corta en futuros de producto básico

Supongamos que el precio del café en el mercado de efectivo (cash market) el primero de marzo es de 90 c/lb y que el agricultor lo considera un precio justo para cubrir sus costos y obtener un rendimiento.

Como sabe que podrá cosechar 37,500 lb de café en seis meses, entonces vende un contrato de café por 37,500 lb al precio actual del futuro de $1/lb.

Con base en esas cifras:

  • Fecha: 1 marzo
  • Valor del contrato efectivo: 37,500 * 0.9 = $33,750
  • Valor del contrato futuro: 37,500 * 1.0 = $37,500

Adelantémonos ahora un mes y veamos cómo esta medida protege su margen de ganancia.

El primero de abril el precio del futuro de café cayó a 70 c/lb y el precio actual bajó a 65 c/lb debido a una previsión de posibles incrementos en la cosechas de café. Como el productor requiere un precio mínimo de 90 c/lb, el nuevo precio actual no ofrece un panorama favorable:

  • (37,500 * 0.65) − 33,750 = 24,375 − 33,750 = -9,375

ya que obtendría $9,375 menos por su cosecha.

Sin embargo, qué ocurre con el contrato que vendió en el mercado de futuros? Debe recordarse que él vendió un contrato a $1/lb, así que si él fuese a comprar ese contrato de regreso, ahora tendría que pagarlo a sólo 70 c/lb:

  • 37,500 − (37,500 * 0.70) = 37,500 − 26,250 = 11,250

Entonces, lo que la cobertura hizo para proteger parcialmente el riesgo de precio del agricultor fue compensar la pérdida de $9,375 en el mercado de efectivo con la ganancia de $11,250 en el mercado de futuros, y eso lo deja con una ganancia teórica por su estrategia de cobertura de $1,875.

Es importante aclarar que se dijo “una ganancia teórica” porque una estrategia de cobertura no elimina todos los riesgos de precio: en cualquier estrategia de cobertura existen costos asociados con el comercio en el mercado de futuros de productos básicos que deben tomarse en cuenta. Estos costos incluyen la comisiones pagadas en el comercio de futuros y los costos asociados por colocar dinero en una cuenta de futuros para cubrir los requerimientos de margen inicial (o depósitos de buena fé) y las llamadas de margen de mantenimiento (depósitos adicionales para cubrir variaciones adversas de precio).

Debe notarse también que los precios de efectivo y de futuros no cambian a la par, pues el precio de efectivo está sujeto a factores como costos de almacenamiento y transporte, y aunque los precios suelen seguir la misma tendencia, rara vez cambian de forma idéntica o con la misma tasa de cambio.

Adelantémonos ahora otro mes.

El reporte del primero de mayo muestra que se sobreestimó la oferta previa de café y por ende (ley básica de oferta y demanda), el precio de los futuros subió a $1.20/lb y el de efectivo a $1.05/lb. Ahora el panorama luce brillante para el productor:

  • (37,500 * 1.05) − 33,750 = 39,375 − 33,750 = 5,625

ya que obtendría $5,625 más por su cosecha.

Pero ¿qué sucede con la cobertura por el contrato de futuros (futures contract hedge)? De comprar el contrato en este momento, ahora tendría que pagarlo a $1.20/lb:

  • 37,500 − (37,500 * 1.20) = 37,500 − 45,000 = -7,500

Como el agricultor incurre ahora en una pérdida de $7,500 por su cobertura de futuros, ésta limita su margen de ganancia potencial porque la ganancia de $5,625 en el precio de efectivo de la cosecha de café se compensa con la pérdida de $7,500 por su estrategia de cobertura. El resultado neto por liquidar la cobertura en este momento se traduciría en una pérdida mínima de $1,875.

Este ejemplo muestra que sin importar las variaciones en el precio, es importante mantener la cobertura hasta el final, ya que el precio de efectivo y de los futuros convergirán y prácticamente se harán similares a la fecha de expiración del contrato. Si el agricultor liquidara su contrato de futuros antes de la fecha de expiración, no sólo eliminaría la protección otorgada por la cobertura y se volvería vulnerable a las fluctuaciones de precio, además perdería dinero debido a los costos asociados a la cobertura misma (siempre deben tomarse en cuenta los costos adicionales).

Colocar una cobertura larga en futuros de producto básico

La contraparte del agricultor es la del consumidor del producto o, en este caso, del industrial que procesará los granos de café. Dado que el industrial desea protegerse contra incrementos en el precio al momento de la compra, éste deberá comprar un contrato de futuros, es decir, colocar una cobertura larga (long hedge) en el mercado de futuros por comprar futuros para asegurar un precio (al margen de los costos por realizar esta operación).

Desde este punto de vista, los números presentados en la cobertura corta no cambian, simplemente se invierten.

Como pudo apreciarse, el funcionamiento de una cobertura básicamente se reduce a lo siguiente:

  • Incrementos en el precio del mercado de efectivo se compensan con pérdidas similares en el precio del futuro.

Convergencia

En el ejemplo previo se mencionó que el precio de efectivo y de los futuros convergen y se hacen similares a la fecha de expiración del contrato, y aunque de primera instancia no sea evidente, es precisamente esta convergencia lo que hace de la cobertura un medio efectivo para obtener una protección contra cambios adversos en el precio del mercado de efectivo.

La convergencia ocurre porque cualquier diferencia entre los precios de contado y de futuros rápidamente es anulada por los inversionistas que, por buscar una utilidad, compran en el mercado con el precio más bajo y venden en el más alto hasta hacer desaparecer la diferencia de precio. Esto se conoce como arbitraje (arbitrage) y es una forma de intercambio que suele ser mejor dejar en manos de los profesionales en los mercados de efectivo y de futuros.

Cierre de la posición

¿Qué sucedería si olvidara cerrar una posición larga? ¿Recibirá miles de libras del producto básico comerciado al expirar el contrato? Afortunadamente no.

Las firmas de corretaje vigilan las cuentas abiertas y están conscientes de quiénes tienen posiciones largas o cortas en los contratos próximos a caducar. Así, antes de la fecha de entrega, a los clientes con posiciones largas se les avisa que deben cerrar su posición o prepararse para recibir el producto básico y pagar su valor completo, y a los clientes con posiciones cortas se les informa que deben cerrar su posición o prepararse para entregar el bien subyacente.

Cuando un comprador acepta la entrega, usualmente no recibe el producto mismo sino un recibo que lo faculta para recogerlo en algún lugar.

Apalancamiento

Un requisito indispensable para cualquiera que considere especular con contratos de futuros, radica en comprender claramente el concepto de apalancamiento (leverage) así como la ganancia o pérdida que resultará por cualquier cambio en el precio del futuro del contrato comerciado. Si no puede asumirse el riesgo o no se está cómodo con él, lo mejor es no comerciar. El comercio de futuros no es para todos.

¿Qué es el apalancamiento? El apalancamiento puede traducirse como la habilidad de controlar una gran cantidad de productos básicos por medio de una inversión modesta. Esta inversión se denomina margen (margin) o depósito de garantía (margin deposit).

Por ejemplo, un depósito de garantía de $1,000 podría permitirle comprar o vender contratos de futuros de soya equivalentes a $25,000; asimismo, con $10,000 podría comerciar futuros de acciones ordinarias (common stocks) con un valor de $260,000.

Mientras menor sea el margen con relación al valor del contrato de futuros, mayor es el apalancamiento. Por ejemplo, supónganse dos contratos de futuros con un valor de $100,000 cada uno. Si uno requiere un margen de $2,500 y el otro uno de $1,000, se aprecia que el último tiene un mayor apalancamiento (requiere un menor margen para controlar la misma cantidad) que el primero.

Sin embargo, el apalancamiento es una espada de doble filo: si uno especula con contratos de futuros y el precio se mueve en la dirección anticipada, un apalancamiento alto puede producir grandes rendimientos con relación al margen inicial, pero si el precio se mueve en dirección contraria a la asumida, ese mismo apalancamiento alto puede producir grandes pérdidas con relación al margen inicial.

Por ejemplo, asumamos que por anticipar un alza en el precio del café, uno compra un contrato de futuros de café con un margen requerido de $3,000. Si el contrato se compra cuando el café se está comerciando a 150 c/lb:

  • 37,500 * 150 / 100 = 56,250

Ello implica que con sólo una inversión de $3,000 se controla un contrato equivalente a $56,250.

Ahora, si el contrato se vendiese cuando el grano subiera a 165 c/lb, uno obtendría una ganancia de $5,625:

  • (37,500 * 165 / 100) − 56,250 = 61,875 − 56,250 = 5,625

Pero si el contrato se vendiese cuando el grano bajara a 135 c/lb, uno perdería esa misma cantidad:

  • (37,500 * 135 / 100) − 56,250 = 50,625 − 56,250 = -5,625

De esto se aprecia que debido al apalancamiento, un cambio de 10% en el precio se convierte en uno de 187.5% sobre el margen. Por lo tanto, mientras que el alza del precio casi duplica el depósito de garantía, la baja lo devasta completamente.

Dicho de otra forma, aunque la cantidad perdida va a ser exactamente igual en ambos casos ($5,625), no es lo mismo hacer una inversión de $56,250 y verla decrecer a $50,625 (una pérdida de 10%), a realizar un depósito de $3,000 como margen de un contrato de futuros y terminar perdiendo eso y más como resultado de una baja de 10%.

Entonces, mientras que comprar o vender contratos de futuros provee exactamente la misma ganancia o pérdida potencial que la provista por poseer el producto básico cubierto por el contrato, el bajo depósito requerido incrementa considerablemente el porcentaje de ganancia o pérdida potencial (de aquí el término “apalancamiento”).

Como puede apreciarse, el apalancamiento hace del comercio de contratos de futuros de productos básicos un negocio tanto muy redituable como muy riesgoso para el especulador.

Estrategias

Las estrategias de cobertura corta (short hedging) son empleadas por gente que posee el producto básico o que está sujeta a pérdidas si el precio baja. Así, con este tipo de cobertura los futuros se venden.

Las estrategias de cobertura larga (long hedging) son empleadas por gente que requiere el producto básico o que está sujeta a pérdidas si el precio sube. Así, con este tipo de cobertura los futuros se compran.

Existe un tipo de estrategia conocida como extensión (spread) o extensión a ambos lados (straddle), la cual consiste en comprar y vender de forma simultánea contratos de futuros con diferentes características. Este tipo de estrategia usualmente conlleva un menor riesgo que aquella por mantener una posición corta o larga y por lo tanto suele requerir un menor margen, aunque también tiende a proveer menores ganancias o pérdidas. En términos generales, las extensiones conforman la mayor parte de la actividad que no está dirigida a operaciones de cobertura.

Comentarios

Los contratos de futuros pertenecen a una categoría de los contratos de derivados (derivative contracts) y son una herramienta de intercambio.

Para comerciar con futuros, uno debe recurrir a un corredor (broker) autorizado para comerciar con derivados.

Al comprar un contrato de futuros, uno no paga el valor completo del contrato, sólo el margen, el cual está sujeto a lo que el intercambio (exchange) defina para ese día.

Las pérdidas o ganancias se adjudican diariamente.

Para ser comerciado de forma exitosa en el mercado de futuros, un producto básico de efectivo (cash commodity) debe cumplir con tres condiciones básicas:

  1. Debe estar estandarizado y, para los productos agrícolas e industriales, debe estar en un estado natural, sin procesar. Por ejemplo, existen futuros de café verde, pero no de café tostado y molido.
  2. Los productos perecederos deben tener un período de vida en anaquel adecuado, ya que la entrega está diferida.
  3. El precio de efectivo del producto básico debe fluctuar lo suficiente para crear incertidumbre, lo cual conlleva tanto riesgo como ganancias potenciales.

Para un especulador, los futuros ofrecen ciertas ventajas sobre otro tipo de inversiones:

  • Si el juicio del operador (trader) es correcto, entonces puede obtener una ganancia más rápida porque los precios de los futuros tienden, en promedio, a cambiar de manera más rápida que los de un bien raíz o un valor. Sin embargo, un juicio equivocado en el mercado de futuros también puede ocasionar mayores pérdidas.
  • Los futuros son inversiones altamente apalancadas (leveraged). El comerciante sólo requiere poner una pequeña fracción del valor del contrato (que puede ser de un 10 a un 15%, contrario a lo que sucede con los valores, por ejemplo) como margen; sin embargo, se moverá con el valor completo del mismo conforme su precio suba o baje. El dinero puesto actúa, no como enganche, sino como fianza de cumplimiento (performance bond). El valor actual del contrato sólo se intercambia en las contadas ocasiones en que la entrega del producto básico se realiza. Además, al inversionista en futuros no se le carga un interés sobre la diferencia entre el margen y el valor completo del contrato.
  • En general, los futuros son más difíciles de intercambiar con base a información interna: el método de viva voz de negociación (open outcry method of trading) asegura un mercado muy justo, eficiente y abierto.
  • Las comisiones en intercambio de futuros son pequeñas en comparación con otras inversiones, y el inversionista las paga después de liquidar su posición.
  • La mayor parte de los mercados de productos básicos son bastante extensos y líquidos: las transacciones se llevan a cabo rápidamente y esto disminuye el riesgo por movimientos adversos del mercado entre la toma de decisión y la ejecución del intercambio.

Los arbitrajistas (arbitrageurs) en los mercados de futuros observan de forma constante la relación entre el efectivo (cash) y los futuros (futures) para explotar sus diferencias. Si el arbitrajista observa que en cierto momento los futuros de oro tienen un sobreprecio con relación al mercado de efectivo de oro y/o a las tasas de interés, inmediatamente vendería esos contratos sabiendo que podría asegurar una ganancia sin riesgo. A su vez, los operadores (traders) en el piso de intercambio notarían el alza en la actividad de venta y reaccionarían por bajar rápidamente los precios de los futuros, llevándolos así a conformarse con el mercado de efectivo. Por esta razón, este tipo de oportunidades son raras y fugaces. La mayor parte de las estrategias de arbitraje la llevan a cabo los operadores de las grandes firmas.