Leonardo S. Kaim

Esta entrada es para otorgar mi reconocimiento a un gran traductor: el Arq. Leonardo Shafik Kaim.

Considerando el sentir obtenido de las traducciones que en diversas ocasiones, y con la emotividad propia de cada una de ellas, he leido de varios autores de medio oriente (árabes, persas, indios), para mí, las de Kaim definitivamente son las mejores.

He visto otras que podrían motivar al lector a pensar: “¿Y ésto es Gibrán Jalil?”. Principalmente porque muchas de ellas conllevan ese algo “español”, es decir, un estilo hasta cierto punto rebuscado y demasiado adornado en las palabras, cuando lo que los autores originales buscan es justamente lo opuesto! Generalmente ellos persiguen la simplicidad, la ingenuidad, la inocencia, lo sensual, la esencia de la naturaleza, su belleza intrínseca y que no requiere de mayor adorno.

Para no extenderme más en este asunto, he aquí un ejemplo tomado de “La Canción del Alma”.

Traducción de Andrés Ma. Mateo (doctor en filosofía)

En el fondo de mi alma hay un cántico sin palabras, un cántico que vive en la semilla de mi corazón.No quiere desleirse con la tinta sobre el pergamino; envuelve mi afecto en una capa transparente y fluye, mas no sobre mis labios.¿Cómo podré suspirarlo? Me da miedo que se mezcle con el éter de la tierra; ¿a quién lo cantaré?

Mora en la casa de mi alma, temeroso de ser escuchado.

Cuando miro a mis ojos de dentro, veo la sombra de su sombra; cuando toco las yemas de mis dedos, siento sus vibraciones.

Traducción de Leonardo Kaim

En lo más recóndito de mi alma, hay una canción inefable que me hiere el corazón. No puede verterse con la tinta sobre el papel. Envuelve mis sentimientos con un velo sutil. No desea asomarse a mis labios.¿Cómo suspirarla si temo que el viento la arrebate? ¿Y a quién se la canto si ya se acostumbró a vivir en mi alma? La vigilo contra la rudeza de los oídos. Si miras en mis ojos, verás la sombra de su sombra y si palpas la yema de mis dedos, sentirás sus vibraciones.

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No es necesariamente el mejor ejemplo, pero fue uno de los primeros que encontré y que demuestra lo dicho, según mi propio entender, claro está.

Siendo justos, uno debe considerar que muchos parten de una traducción, esto es, dudo que el Dr. Andrés Mateo haya hecho la traducción original del árabe (contrario a Kaim, quien se esforzó en hacerlo desde ese idioma). Gibrán no escribió todo en árabe, por ejemplo, “El Loco” fue su primera obra en inglés.

En palabras de Gibrán, “traducir es un arte por sí solo; es el proceso re-creativo de transformar lo mágico de un idioma a lo mágico de otro”.

Leonardo S. Kaim ciertamente logró manifestar ese arte.