El mundo objetivo no existe

“El mundo objetivo no existe”.

Al contrario: el mundo objetivo, por definición, existe.

Existencia, del latín: ex (fuera) y sistere (el ser, la esencia). Por lo tanto, “existencia” se refiere al ser manifiesto, al ser visible, es decir, el mundo objetivo.

Y esto vino por la siguiente historia:

Había una vez un monje que había dedicado toda su vida a practicar el budismo. Cierta noche, mientras se hallaba paseando, pisó algo viscoso y creyó que se trataba de un sapo. Entonces se llenó de pesar por haber transgredido el precepto de respetar la vida.

Aquella noche soñó que cientos de ranas solicitaban su vida a cambio.
A la mañana siguiente el monje estaba desolado pero, cuando volvió al lugar, descubrió que solo había pisoteado una berenjena marchita. En aquél mismo instante todo su desasosiego se desvaneció y comprendió por primera vez el significado de la frase: “El mundo objetivo no existe”.

A partir de ese incidente supo cómo practicar Zen.

Pintura africana