Crisis

Algo muy interesante de un idioma radica en mostrar la forma que una cultura tiene de ver el mundo y la vida.

Kiki, kanji

La palabra crisis en japonés (pronunciada como kiki), se compone de dos kanji (sinógrafos, o caracteres chinos o japoneses): 危, que significa “peligro”, y 機, que si bien su acepción correcta al ligarla al kanji anterior es “punto crucial”, usualmente se traduce como “oportunidad”.

Con base en lo anterior, una crisis puede entenderse como una oportunidad ante un peligro.

Al margen de si esa interpretación es correcta desde un punto de vista lingüístico, o incluso de cómo la gente en China o en Japón entienda “kiki” verdaderamente, a mí en particular se me hace muy acertada, sin embargo, para que esto tenga sentido, primero debo aclarar a qué se refiere dicha oportunidad, es decir, es una oportunidad para qué.

No haría falta hacer un esfuerzo mayor para reconocer que usualmente no sólo preferimos mantener nuestra vida lo más estable posible, sino que además esta actitud suele enfatizarse cuando todo marcha de forma perfecta; de ahí el dicho en inglés, “if it ain’t broke, don’t fix it” (es decir, “si no está descompuesto, no lo arregles”). Dado entonces, que a casi nadie le gusta promover cambios en su vida o en sí mismo por iniciativa propia, llegamos al quid del asunto, la oportunidad ante un peligro radica en la oportunidad de cambio, la cual se presenta precisamente al estar una situación extrema, sea financiera, de salud o de algún otro aspecto.

No puedo negar que yo también he buscado cierta estabilidad en mi vida, pero por alguna extraña razón creo que finalmente he tendido a ser más un individuo anti status quo, que lo contrario, y esto evidentemente me ha llevado a comprobar que sin duda alguna las crisis representan la mejor oportunidad para cambiar y mejorar algún aspecto de nosotros o de nuestra vida.