Ansiedad

Sí, debo reconocer que terminé dejándome llevar por mis impulsos.

No concluyas… sí, sí, tan lo sé que lo escribí porque mis pensamientos comenzaban a errar.

En circunstancias normales, ni falta hubiera hecho, es algo que tengo claro por haberlo comprobado en diversas ocasiones, tanto en mí como en otros, mas ciertos factores presentes motivaron que la ligera preocupación inicial creciera con el paso de las horas hasta terminar en una necesidad imperiosa e imposible de contener: requería saber de ella, sólo eso.

Finalmente estaba bien y, como había de esperar, la ausencia de comunicación tuvo una explicación. En cualquier caso, y aunque le sorprendió verme de forma inesperada, a escasos metros de su casa mientras el alba apenas rompía, ciertamente le halagó la vehemencia de mi sentir.

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Hacía mucho que no veía el amanecer.